Mirando la noche estrellada, con toda mi atención centrada en el cielo, mi atracción principal es la luna que con su luz llena de calidez y de suspiros mi sereno pecho.
Un aroma de quietud inunda el ambiente y al sentir la fresca y sutil brisa le hago mi mensajera para hacer llegar un beso mío a su frente.
Y una canción, una canción que guardo en mi pecho corre por mis venas y hacen que broten por mis ojos soñadoras lagrimas en silencio.
Es indescriptible lo que vivo y siento, es algo que brota de lo más profundo y me quema por dentro. Fuego es el amor, solo así puedo describir lo que siento.
Dime hermosa luna, dime que al mirarte aumenta mi pena y se engrandece el despecho, si piensa en mi todas las noches, por lo menos, mi príncipe azul, si desconoce mis secretos.
Pues si en la distancia no se percata de los besos, las canciones y poesías que le envío cada noche, moriré de cierto. Me acabará la vergüenza y del amor, en el juicio me sentenciaran, presiento, a amarle hasta que muera el silencio.Dile bella noche, dile lo que siento. Dile que le espero y de que vuelva ansío el momento. Mientras seguiré con mi pasatiempo enviándole canciones, poesías y besos hasta que mi cuerpo deje de ser su templo.
Tal parece que ni la distancia ni el tiempo logran borrar los recuerdos que se plasman en el corazón. El hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro como la mitad de un todo. Complementos de un cuerpo, dos partes diferentes pero con similitudes, aunque son las diferencias las que complementan pues lo que tiene uno lo necesita el otro. Como dos piezas de un rompecabezas o un medallón de dos partes , que si no fuesen diferentes no habría probabilidad de unirse.
El hombre y la mujer son como dos polos opuestos de un imán, pero más complejo y no hay lugar para un tercero donde solo caben dos.
0 comentarios:
Publicar un comentario